sábado, 26 de julio de 2014
Romper la vida, de Alejandro Schmidt
Un instrumento múltiple, el labio del poeta Alejandro Schmidt. Su nutrida pasión queda plasmada en este libro que reúne 85 de sus 5000 poemas. En él asume todas las poses y ánimos disponibles en la escritura. La actitud e intensidad para la poesía se manifiestan del primer al último verso en esta antología. Su abrumadora disposición poética no da lugar a primaveras o inviernos en su obra; no necesita huir hacia la poesía, tampoco espera que acuda el estro: sencillamente, no tiene opciones o habiéndolas, ejecuta el acto de leer y escribir con absoluta calma, con profunda devoción. Leyéndolo, pareciera que la poesía lo aguarda desde siempre.
Un símbolo privado se alza en cada poema suyo, aún así el poeta no es hermético. Adquiere mayor precisión y virtuosismo a medida que avanzan los libros. Sus certezas residen en el odio, en el mucho odio acumulado a pesar de si. A Schmidt, el odio le permite organizar el poema y darle una dirección; crece como un resentimiento entre el mundo que todo lo embarra y el poeta, (por momentos señala a la Patria como si se tratara de una enorme Fiesta Nacional; en otros es reminiscencia, del padre, de la madre, de él mismo en nítidas observaciones y situaciones que no le importa señalar con un buen o mal verso).
Rompe la vida, porque pretende en cada palabra romper el sentido del mundo; porque quiere que la vida sea otra cosa, algo mucho más inestable de lo que ya es. Por eso el poema siempre es una regularidad rodeada de un encanto por descubrir u ocultar; sirve tanto para ir como para volver de la nostalgia, (a Schmidt, le espanta el aburrimiento de los otros, la serenidad y la convulsión en los otros; asume el duro oficio de interpelar la realidad a fuerza de dialéctica subjuntiva).
Le opone al mundo, así a secas y amplio, una masa metafísica que reduce todo a escombros y trata al poema como si fuera un acto espiritual y último. La poesía es entonces un punto inmóvil sobre la precaria ambigüedad de las cosas, en la pavorosa decepción de lo que no prospera ni como pasatiempo. No se altera ante la fuga de las figuras en el espejo, no lo moviliza el vacío; puede creerse que adora el estrépito. No tiene palabras de desesperación ni de esperanza; su poesía sucede oscura y necesaria. La incertidumbre, que en estos casos siempre funciona como estrategia, no se ejerce si no como remate en algunos poemas. Curioso, porque es un poeta que no escapa a su generación pero así como no tiene juventud, su poesía no tendrá vejez ni acarreará otro inconveniente más que el de una catástrofe particular; en la intimidad tampoco traerá consuelo, sépanlo.
Asoma la provincia en su escritura y es todo llanura el relato que guardan sus versos. No tiene bondad ni amor su poesía, sin embargo es generoso con todo lo que le rodea. Es probable que escriba algo más que 5000 poemas. Leyendo libro a libro de su antología, uno termina por sospechar que puede abundar en detalles, en perplejidades y equívocos y señalar pasajes perennes de esta vida y otros no tanto.
De la abundancia del corazón, habla la boca, cita. No le perdona al hombre no conocerse a si mismo; no tiene misericordia con el que duerme. Sus versos cargan una ironía que si se manifestara con un poco más de volumen resultaría cruel y antipoética, (por eso el mundo se borra cuando escribe y pide silencio al fondo).
Schmidt, va camino al mito lo saben sus lectores, sus editores, sus colegas y sobre todo lo sabe él mismo. Ha sido una construcción laboriosa, concentrada: leerlo así, condensado en un libro que resume la intención de una vida, inquieta. Cada verso va dirigido como un golpe a la nada; carecen de ingenuidad así como carecen de recursos lingüísticos y metafóricos; escarcea la lengua pero no fuerza nada, más bien deja que el idioma se exprese casi sin voluntad en el poema. Las correlaciones que establece no son semánticas, son ideales. Sus versos son escasos en música y ritmo, sin embargo la conciencia que los mueve es polifónica y heterogénea. No se ha trepado a las altas torres de sonido, se ha quedado aquí oyendo el corazón de las vacas. Encuentra matices, su paleta es amplia y siempre está en movimiento; no busca el himno en cada enunciado, por el contrario, exige el chasquido de la lengua, (porque lo que vale en Alejandro Schmidt, es la intención).
Hay escritores que escriben, traducen, interpretan a otros escritores, vuelven a escribir, componen textos con fervor intelectual, gracia literaria y saben de qué trata la Belleza; estudian. Schmidt no, él es un poeta. Desde los 13 años de edad que habita el hueco del malentendido. Porque una cosa es el análisis y la crítica, la construcción deliberada y muy otra es la epifanía o la alucinación. Sin embargo es difícil mantener la unanimidad en el malón de la burguesía nacional de la palabra. Algunos arrean los animales, otros secuestran las armas y aquellos llevan enancadas las cautivas. Las cautivas, oh sí, las musas! (Schmidt, ha pactado con todas esas causas perdidas y ha salido victorioso de esos negocios como un toro en la lid).
Schmidt, es un poeta que nada en las grandes aguas abiertas, da amplias brazadas para no quedar flotando en la precariedad del conocimiento. Basta con seguir su interés por algunos temas, (asegura que el tema no es algo que le concierna), para entender el propósito: la Biblia, Lucrecio, Séneca, Gurdieff, Nietszche, Goethe, Rimbaud, las religiones orientales y el inquietante romanticismo alemán. La ciencia y la religión le resultan lo suficientemente consistentes a la hora de explicar el misterio de la existencia humana. De esa percepción de la realidad sobrevive en su poesía la persuasión y la mística, esa es la gran diferencia con los poetas contemporáneos: no escucha la música, ve el espejismo. Espera que sus poemas como piedras astillen el presente perpetuo de algunos enunciados.
¿Qué cuál es su tradición poética? Es heredero de todo cuanto habla con altas palabras; más sutiles podríamos decir que hay en él rastros de Fijman, y hasta algo de Giannuzzi, claro que también reúne a Mastronardi y Molinari, bajo su lengua, (pero vaya uno a saber cuántas de estas cosas que se dicen como lector apresurado de su obra, son cabalmente ciertas).
Con este libro realiza lo imposible: antologar la existencia, tal como si pudiera seleccionarse algo de ella y separarlo, como si se pudiera elegir entre nuestros actos, textos como cosa ajena y estética, como si no hubiera continuidad y leyéramos sólo el detalle de la cuerda; signos del pronto desgarramiento ya inscriptos a lo largo de la expansiva tensión de lo que es nuestro y no es y es sólo pensamiento o sueño que no recobrará ningún poema; convulsiones internas que procurarán vestigios de una vida realizada. Ejerce la tarea como si pudiéramos elegir algo por nuestra parte, (su edición existencial finalmente es obra artística, no quepan dudas).
El poeta reúne los poemas largos y políticos de Serie Americana; los de la construcción del sujeto amoroso, los de la afinidad con la vida, (sabe que nada grande se puede construir con rencor, que todo lo grande sale del amor o de su opuesto). Suma páginas de sus libros: de Notas de una biografía perdida trae el objetivismo como experimento, (sólo los limitados espiritualmente no prueban el fuego); de otros libros reúne cierto situacionismo y un enunciado agonista; el fervor de Escuela Industrial; de Como una palabra que pudiste decir, la incipiente metafísica que le permite pensar que una palabra puede irrumpir en el mundo para reconfigurarlo espiritualmente o como introducción a otra obra, a un arcano, (en ese libro se encuentra el fabuloso verso: “aún leo para aprender a vivir”, en el mismo poema de: “...para subir a una torre de marfil/hay que matar primero/algunos elefantes”); de Silencio al fondo, trae el poema: “con pocas palabras/puede escribirse todo/pero al/escribir todo/algo se borra”; de Oscuras Ramas, trae libros que son vórtice de poemas; en La vida milagrosa, el predestinado a la poesía comprende su situación y hace que las voces cotidianas se adelanten a la escritura y de toda experiencia, un conocimiento que despierta la atención del demiurgo; de Casa de arena, la elegía al padre, el fantasma mayor; de Mamá y Videla, retoma inquietantes versos que no acuden ni a la memoria, ni exigen ninguna verdad, a cambio los liga a una dimensión ética trascendente que siempre será mal interpretada; de Árbol viudo, el espíritu romántico cultivado en Villa María, y de Una sombra llena de perros, la autobiografía como forma y ejercicio estético.
Cuando el poeta nos hablaba de sus elecciones afectivas nos advertía sobre el alcance de su poesía: “Muy pocos llegan hasta el final y hasta el final no se llega con prudencia, astucias, disciplina, se llega con otra cosa que está contra la mano propia, contra los principios, las ideologías y sobre todo contra el temor. Corrijo un poema con otro y con otro... desde los 13 años estoy buscando el poema verdadero, ¿por qué no habría de divertirme mientras tanto?” Pablo Giordano nos recuerda que Alejandro Schmidt, es alguien más: “El poeta como efecto irreemplazable de la rutina, la podredumbre, la muerte, el embrutecimiento de la soledad y el silencio. Un ser cautivo del decir insatisfecho”
Es frecuente tropezar con abstracciones en la lectura de su obra y es admirable ver como corrige el abismo con la punta del pié en cada verso; el equívoco sobre la profundidad siempre es de los lectores. A veces la invocación del poeta hace que se lea su palabra como un resto de silencio y se entienda la poesía como una extraña energía que sostiene el mundo “...y nos atraviesa en momentos excepcionales como autores y como lectores”
Hijo de un sacerdote luterano, nació en Villa María, en 1955 Allí vive con su familia y trabaja como preceptor en un colegio. Desde 1986 ha publicado 27 libros de poesía; ha editado a medio millar de poetas de todo el país. Distribuyó de forma postal y gratuita durante más de 15 años plaquetas y revistas, entre las que se destaca “El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol”. Sostiene en la actualidad 18 blogs dedicados a temas específicos de poesía. Tiene publicadas algunas páginas de una obra en progreso que lleva como título general, Una sombra llena de perros, donde antologa poemas propios y ajenos. El poeta en diálogo con Carlos Schiling, ha expresado que lleva escritas unas 600 páginas aproximadamente donde practica la desmesura en lo que considera, “una teoría general del lenguaje”, a la que acuden “teorías acerca de la luz, la óptica, chats de veterinarias, mi relación con la Biblia en la cotidianidad, catálogos sobre la sombra, el doble, diatribas varias, estudios del vinagre, los piojos, la mafia búlgara, minucias del nazismo, los círculos de Rembrandt, un poco de cut-up y algo de nosense”. Estima escribir entre unas tres mil o diez mil páginas de esta obra, desconoce cuál será su destino.
Alejandro Schmidt, siempre se nos presenta con el debate acerca de sí mismo resuelto; sus poemas, sus aullidos, son definitivos. Nos entrega el cadáver de la contienda que ha sostenido; un mecanismo insensible que ignora el error y trasluce como el agua, (muchos son los sentimientos que acuden al poeta, quién goza la dicha de que ninguno permanezca).
Meditando su último libro, el futuro lector quedará advertido que podrá adentrarse en los poemas para finalmente ser ahuyentado por el poeta; así comprenderá lo que es poesía para el autor, y que Literatura, por otra parte, “es el reino de la opinión”
viernes, 9 de mayo de 2014
lunes, 13 de enero de 2014
Indecible
reseña
Belén
Cianferoni, (Santiago del Estero, 1987), es una poeta que publica su primer libro, Damage
Therapy, en la editorial jujeña
Intravenosa. Integró
diversas antologías: Mono ambientes: microrelatos en
Santiago del Estero; Antología
Parlante y La
Juntada. Cursa
el profesorado de inglés. Apartándose ligeramente de la tendencia
en boga de su generación poética, dominada por la exhibición de
elementos anecdóticos, autobiográficos y un
lenguaje afectado por clises infantiles; su poesía se abre hacia
nuevas formas de expresión, integra la observación del
propio cuerpo como experiencia extrema y usa el inglés en muchos de sus versos. De la observación del cuerpo hace una instancia mítica, estética, y
desde esa posición ingresa plenamente en el mundo de las tradiciones
literarias.
Los
mitos, aquellos que nos explican como especie, (Sísifo, la expulsión
del paraíso, el talón de Aquiles, el fruto robado en el Edén), son
todas fábulas del dolor imprecado. Es decir, relatos que se alzan en
nuestra literatura como respuestas al grito primordial de la criatura
humana: ¿Por qué se sufre? ¿Por qué esta condena? Los mitos
funcionan como reparadores a la vez que son el agotamiento de la
fantasía en respuesta a la inevitable condición perenne y frágil
de la existencia. Por ello podemos decir que el dolor se inscribe en
el cuerpo como una alegoría.
El
poemario versa sobre esta situación personal y a la vez común. No
son indagaciones estéticas, ni poesías de un pensamiento que se
sumerge en la intimidad para extraer conocimiento. Sus poemas son
escenas, rastros de recuerdos que abandonaron personajes para
recuperar un Yo precario, vulnerable, es decir, un lugar de
enunciación, un sitio inmóvil desde el cual evocar tristezas o
alegrías no sin escepticismo. A veces son experiencias apenas
esbozadas y otras tantas son deseos. La reflexión poética sobre el
propio cuerpo posee el valor de lo testimonial en tanto el poema
busca enunciar y enumerar posibilidades en dirección a un otro, que
recibe un orden, el del mal; porque el dolor anuncia el mal y es en
sí mismo el mal de los males puesto que más allá del dolor todo es
silencio. Sobre esa inmanencia se pregunta en su poema, Después:
qué viene después/...de la
materia/...Cuál después manejo/cuál de todos/...Qué queda/qué
persiste?/Qué hago después de consumirme/Dime que hago después de
mí.
Belén,
intercala palabras, versos, poemas enteros en inglés (en: “please
God,/Don't let that any mosquitos bite him”, se
puede observar que no pierde humor, ni afección por su amada
lengua), y esto no es un dato menor en la poesía que emerge en el
escenario nacional, una tendencia que al menos hasta dónde se pude
registrar en el norte argentino está en la jujeña, Estela Mamaní,
que usa algún verso en un inglés deformado con ironía o en el
salteño Varas Mora, que utiliza algunas palabras para sus títulos.
Pero quizás los versos más sobresalientes de Cianferoni, en el
sentido de expresar una preocupación situada en la lengua esté en
su poema Escribí:
“escribí/no es necesario que sea brillante/no es necesario que
salvés/el caos que es/la literatura/santiagueña/vos hacelo”. Esa
observación la preserva de hacer de los suyos, versos de la pura
agonía o del gesto final, restituyen una vitalidad que no es
exclusivamente literaria si no de anclaje decisivo en la vida.
Damage Therapy
Silencio! Cuerpo
Hablando
Es necesario
y
urgente
escuchar
a nuestro cuerpo.
Prestá
especial atención
al
susurro de los pulmonmes.
Por
favor, my dearest,
concéntrate,
en
la melodía de los huesos.
Escuchá
a tu cuerpo.
Ala
sabiduría de la sangre,
en
cada gota,
en
cada célula.
Por
favor, pegate a tu piel.
Amala.
Te
canta una canción de cuna
Todas
las noches.
Tu
cuerpo está hablando
y
hablando
y
hablando.
Notas mentales
creo
que va a ser una noche de apuntes.
Está
escrito,
vos
tu casa,
yo
la mía.
La
rutina inconclusa,
los
cafés,
el
ron,
y
la resaca matutina de todos los días.
Después
el lunes con las malas traducciones,
terribles
hablar
en el amado inglés
y
con mi portugués mediocre.
Tal
vez las ansias de puentes,
de
querer torcer el destino,
unir
continentes a fuerza de letras,
quizás
mi espectativa
en
degradé con tu realidad.
Luego
saltamos días,
olvidamos
besos;
por
causa de la falta de oxígeno
o
la habitación repleta de desconocidos.
Quise
serentas...
en
la era youtube,
mariachis,
velas
vino blanco,
chardonnay
en lo posible
y
me pasaste el link de la descarga.
Y
yo sigo meditando...
pero
me retiro
“son
sólo apuntes
de
una relación inconclusa”
De disfraces I
Sí,
soy
la nena con los vestidos
más
tristes
de
la sala.
Esa...
la disfrazadita de burócrata,
que
sella en blanco y negro
y
formula cuadraditos al hablar.
Esita,
que
al pensar en vos
llora
en prolijos rectángulos.
Sobre amores inanimados
una copa de cristal,
balanceándose,
alborotada
en
el borde de la mesa.
Un
vaso
que
debe
estallar
en
miles
de
partículas
por
el universo de tus mosaicos.
Vidrio
que
debe
romperse
pero
aún
permanece
intacto.
Así
existimos.
El arte de cortar
Corto límites
lazos
hilos
mal cocidos
corto
tu camisa, mangas, pantalón
y tu
bragueta,
corto
tu sombra,
el
espacio donde habitabas
corto
la manguera del tubo de oxigeno
que
reservé para vos
ya
no es
necesaria
ni
vital.
Porque
ya no existe...
Cuerpo
toco mi cuerpo
y
lo siento
como
un agente extraño,
ausente
de mí.
Marcha,
pero
no
voy
dentro
del movimiento,
ni
con él.
Mi
cuerpo
ha
dejado
de
girar,
ahora
se queda inmóvil
mientras
camina.
Se
escucha
muy
despacito
una
nena que llora,
creo
que ha perdido
su
juguete favorito.
La nena de los
noventa
With the lights out is less dangerous
Nirvana
te
acordás caundo era tan fácil deprimirnos
cuando
escuchábamos nirvana o pearl jam, sin parar
si
si si si si si
entre
el actual “no em rompas las pelotas”
y
el “no soso vos, soy yo”.
Te
acordás
nos
bañábamos en música,
perfumábamos
de hambre
y
alimentábamos con jeringas.
Nos
hicimos de todo, loca.
Para
callar los gritos,
adormecer
las nena
y
mentir lo que éramos.
El
y2k te encontró concéntratetachas en el pantalón,
tachas
en el corazón,
tachas
en lso labios,
querías
tachar algo.
Escuchabas
lo que te hiciera saltar, flaca
o
al menos calme las ganas de romper los platos
y
cuando lo hacías,
susurrábamos
bajito,
para
que no se enteren
para
no despertar a tu viejo.
Mentíamos
hasta el empacho
en
el depto de susy,
y
el de la pato,
en
lo de mayra,
a
la vuelta de la esquina en la plazoleta,
lo
escondimos
y
me enterraste para siempre.
Escondimos
lágrimas,
las
tragamos,
las
bebimos todas
hasta la última gota.
Te
queda algo, flaca?
A
mí,
nada.
Not today
Hoy
no tengo
ganas
de
pensar
me.
Tampoco
voy
a
explotar.
No
esperes que dibuje
una
tesis
de
mi personalidad,
ni
una
defensa de mis estados de ánimo.
Hoy
no
voy a revolucionar
nada,
de
mí,
ni
a mi ropa interior,
el
aire acondicionado seguirá prendido,
y
el frasco de shampoo se queda quieto
absolutamente
nada.
Mi
dí ano está palnificado,
dejo
pasar el tiempo,
bebo
litros de agua,
respiro,
no
fumo,
no
me planeo,
no
me pienso,
dejo
pasar el día
hace
demasiado
calor
para
pensar.
Voyeaur
Me detendré
a
escuchar
voces
en las que
no
estoy
-
en las que no gimo.-
Seré
un ratón.
No
haré
ningún
movimiento
en
falso,
no
te molestaré.
No
sacaré fotos esta vez,
te
lo prometo.
Vivirán
para siempre en mi cristalino.
Ni
me sentirás respirar
sobre
ti,
ni
abajo tuyo
ni
a tu costado.
Sólo
dejá la puerta
un
poco
abierta,
sin
llaves (son mis enemigas),
tiralas.
No
quiero entorpecer tu hermoso trabajo.
En
la ventana,
que
no haya seguros,
en
la noche
o
en la siesta
o
en la mañana.
Que
no haya seguridad en el reloj.
Que
no haya
registro
de
horas
ni
de fechas.
Escribí
para
natalia laini
escribí,
no
es necesario que sea brillante,
no
es necesario que salvés
el
caos que es
la
literatura
santiagueña,
vos
hacelo,
no
es necesario
que
genéres nuevas formas de pensamiento deleuziano,
escribí
dejando
todo atrás,
como
quién hilvana
hilos
con agujas
palabras
con sílabas,
escribí
sin
miedo
a
no despertar.
Escribí
la
mejor o peor
novela
o poema por leer
a
pulso,
o
con tu teclado.
Verás,
es
muy posible,
que
estas palabras
que
considero importantes
no
sean más
necesarias
que
un pedazo de papel higiénico,
solamente
escribí,
sin
vanidad
ni
pretensiones,
como
quién ceba un mate y
da
un consejo a una amiga
golpeada
y cansada,
o
sin más, escribí,
para
que dejes de sangrar.
Después
y
que viene después
de
la yerma
del
puente
después
del paréntesis
del
coma,
del
tiempo muerto en la cama
del
tiempo contemplando las rajaduras del cielo
de
las gasas en forma de nubes
de
los animales que galopan por las praderas de mis sábanas
de
las salamandras que habitan en el suero
de
los ruidos que se esconden en el tanque de oxígeno
de
las víboras que penetran msi antebrazos
qué
viene después,
del
odio,
de
la vergüenza,
de
la pesadilla
de
la materia,
de
los átomos,
de
las uniones...
cuál
después manejo
cuál
de todos
el
después de la sabiduría
el
después de la ignorancia
después
de la cosntrucción de objetivos,
después
de la conclusión de objetivos,
después
de la evolución.
Qué
queda,
qué
persiste?
Qué
hago después de consumirme
Dime
que hago después de mí.
Pray from a sinner
Oh
God
It´s
me again,
yes,
the
one
who
hardly ever
keeps
her promises.
The
fraud,
the
pretender,
the
cheater,
do
you remember the girl
next
to her grannie's coffin
who
sadly said
while
she
was choking in tears,
that
you were a weird mother fucker?
Yes
exactly,
that
one.
That's
me.
Here
I am...
asking
But,
this
time,
is
not for me.
Is
for someone I used to know.
He
is a wonderful person,
but
he is alone again,
oh
god,
my
good god,
this
pray is for him.
Send
him a
beautiful,
healthy
and
strong
woman.
Send
him
teh
women I'm not.
The
women I can't be.
Please
God,
don´t
let that any trouble
disturb
his peace,
please
God,
D'ont
let that any mosquitos bite him.
Please,
that
his cofee,
remains
unburned.
He
is happier that way.
Please
that his photos,
remain
neat
and clean,
beatiful,
and
worth looking at.
Please,
god,
make
him
strong,
give
him
the
strenght
I
don't have.
And
God,
if
you can,
hold
him
for
me, tonight,
before
he sleeps.
martes, 22 de octubre de 2013
Bob Chow o el arte ataca
La voluntad de la vanguardia es liberarse del horror; su rechazo sistemático en todos los frentes que el Imperio propone. Su objetivo es pulverizar aquellas construcciones estéticas con las que la burguesía ha fracasado como pensamiento y sensibilidad de época. Como reacción, una y otra vez se anuncia el fin de las Utopías, la caída en desuso de los Grandes Relatos y el fin de las vanguardias. Aquí y allá se aposenta la abulia, el conformismo, esa retórica complacencia llamada posmodernidad. La vida cruje y cede a la técnica, abismos de incertidumbre se abren sin belleza; y aún sin remedio, el arte ataca.
El pasado 28 de julio, en
el suplemento cultural de diario Perfil, el crítico Omar Genovese se
preguntaba si era posible hablar de vanguardia o se trataba sólo de
un gesto insulso y anacrónico. Ante la paradoja del editor que ya no
lee y que, “solamente cree en sus sentidos, los valora en exceso,
duerme el sueño del paradigma llamado mercado”, opone la figura
del editor cómo lector que repara vida y la “química cruel de lo
inédito”. Genovese se pregunta por la función de los suplementos
culturales y la difusión de nuevas tendencias, maravillado ante la
propia posición de “lector deslumbrado” dispuesto a “compartir
la felicidad de haber leído algo inusual más que por gesto
estético”. Nótese ese subrayado de una lectura fascinada,
la felicidad del encuentro con lo que no está en uso y esa remisión
a un supuesto lector vital que como editor haría retroceder los
males de este mundo. Genovese es un hombre de fe en la palabra
escrita y define el momento: “El no lugar de una vanguardia
contemporánea está en la polarización y el individualismo, en una
soledad que refiere al abandono, a la deriva sin luz ni avidez por el
conocimiento en sí, más allá de la ilustración como absoluto,
aunque resulte inalcanzable. Luego la pobre glosa, el asomo de lo
ágrafo”. A continuación cita tres nombres, que postula en ese
lugar lábil de la literatura contemporánea: Jeremías Maggi, (a
quién los lectores de Punto Cultural conocemos por su cuento Jimmy
Choo, publicado en esta sección el 26/05); Marcelo Miceli (El hombre
del doblaje, 1995; y Sexo y letras, erotismo y lujuria en la
literatura argentina, 2007) y el no menos inquietante Aivars Holms,
(inédito, alias Bob Chow quién publicara junto a Alejandra Zurita y
Carlos Busqued el pasquín, Gentileza del Kursk).
Más contundente en
su tweet, Genovese (@genowitzky), ha postulado que nos remitimos al
concepto “vanguardia”, porque “la guerra infinita es con la
lengua”.
Cuando ya nadie espera
que su escritura provoque demasiado, y los formatos se imponen sobre
la rebelión; cuando el arte ha dejado de confundirse con la vida y
esta se reduce a un antipático consumo del tiempo; de ese escenario
desolador emerge la figura de Aivars Holms.
Bob Chow se presenta como un exponente de la vieja militancia belicista abriéndose paso hacia nuevas formas de pensamiento, experiencia y expresión. Picando sentido, asumiendo en un mismo movimiento el conocimiento de la realidad como construcción poética de la realidad. Su ironía ante la desesperación y el horror, inaugura una nueva confrontación en la lucha por el sentido de la vida y el derrumbe del orden establecido.
Bob Chow se presenta como un exponente de la vieja militancia belicista abriéndose paso hacia nuevas formas de pensamiento, experiencia y expresión. Picando sentido, asumiendo en un mismo movimiento el conocimiento de la realidad como construcción poética de la realidad. Su ironía ante la desesperación y el horror, inaugura una nueva confrontación en la lucha por el sentido de la vida y el derrumbe del orden establecido.
“Sólo mezclo palabras,
sólo aprieto pedales, melancólicas lagartijas”, pregona el poeta
por las avenidas vacías de Twitter. “Esta máquina fue diseñada
para impresionar: no produce absolutamente nada”, sintetiza con
admirable precisión, y sigue unas horas más tarde drenando en la
abulia del Time Line: “Dios me dio seis dedos para hurgar en la
chatarra y en la incertidumbre del hombre mintiéndote y creyéndote
todo”. Y aclara en minutos para sus sorprendidos lectores: “Cuando
un hombre se mete a escritor, asume la obligación sagrada de
producir belleza, ilustración y confort a velocidad máxima”.
La única referencia
literaria que ha entregado esta ex-antena de la secta Rahma, de
profesión psicólogo y titular de una agencia de traducciones, es la
de su admiración profunda por “El corazón de las tinieblas” de
Joseph Conrad. Este notable escritor, poseedor de una prosa que obra
por encantamiento y fractura, ha referido recientemente en una
entrevista cedida a Revista Paco su punto de vista burroughniano
sobre la cosa escrita: “En relación a la verdad, ninguna palabra
está por encima de la otra”. Sí, cosa escrita, felizmente una vez
más.
De su inagotable destreza, de la desesperada comedia montada con extraterrestres y animales; de su exquisita capacidad de asombro, de su letra en fuga que atraviesa síntoma y advertencia, presentamos esta breve selección de textos cedidos especialmente para Punto Cultural, por una de las voces ocultas de la literatura argentina.
Cuidado la máquina de tomar distancia ha fallado!
El
turista del tiempo estuvo varias horas subiendo y bajando las
escaleras mecánicas de la estación de subte Retiro. Tenía aletas
de tiburón en vez de pies y esa era la única diferencia con los
pasajeros. Pero él subía y bajaba. Obviamente no le interesaba
tomar ningún tren.
En
Uganda la gente te llama por celular y corta al primer ring del
teléfono para que llames vos. Entonces vos llamás, y parece que
están en una fiesta, con drogas y todo eso. Entonces ves por la
ventana una manada de tapires albinos que es buena
embajadora de la irrepresentabilidad de un acontecer sin intenciones.
Pls
Bob leave us alone for some time.
Me ponen palos palos,
pinches y loros muertos en la escritura
Mugwump
Easy Listening. Confirmado
llegò Mugwump a San Marcos Sierras. Estaba tocando Dentadura Postiza
"Dentaduras postizas/mordiendo tus blancas rodillas/ella se fue
de la fiesta/y ahora es la fiesta misma/en la constelaciòn de Oriòn"
etc. dentro de mi autito, solo, y por el rabillo del ojo, por donde
ven los locos, no estaba Rolo Puente escuchando sino el mismo
Mugwump. No me puse a mirarlo de frente, hay que guardar ciertas
formas? ni el Sol ni la muerte ni Mugwump se miran de frente
TE
AMO x QUÈ ME PONES QUE TE VAS. Mi Mugwump de larga pollera. Es
contrarreloj que lleguè a vos. "No tiene sentido levantarse"
(si vos estas en el monto con los montes) asì me ama la mujer màs
bella del mundo. Tambièn pedì bajar a saludar al esquivo Galaxio
(G. fue quien en el 80 señalo el cielo sin mirar y vimos cruzar una
flecha de luces demasiado ràpidas demasiado silenciosas en medio de
una bizarra salida de RAMA). Esas luces las vieron F Lynch
(Salsured), Galaxio (Marcial G. Camperi) Arnaldo Maciel (Perico de El
Rafa) y yo Mixarim la pìldora vencida. UDS ESTÀN EN PROBLEMAS
La
plaza de San Marcos està sobre un cementerio indio, Relis Zebergs se
tira del tobogàn de acero, de hojalata es el Cacique Tuliàn, nadie
es dueño de nada en las tinieblas me advirtiò Ian H de esta
irregularidad. Estaba pensando entregar una novela con pinches
palitos e insectosrraros que veo acà (todo pegado para relleno junto
al texto) PUBLÍQUESE EN CUARTA.
Pedì
bajar del auto y corriendo fui a decirle a Galaxio GALAXIOOO... y no
era Galaxio sino un paisano.... Wow... Luego A. me dejò a pata y
tuve que ir mitad a dedo mitad corriendo como un duende o como una
iguana haciendo saltos asimétricos hasta el Rincón donde se reunian
los comeghingones-sanavirones mis parientes rama materna a darse
vuelta al SOL
Luego
tomè unos vasos de vino y volvimos al sopor de la normalidad.
ESCRIBO
A MANO TODO EL SPAM DEL INTERNET
Mantén
tu peso, ampútate.Escribo
a mano todo el spam del internet desde una caja cuando todos duermen.
Your dick will explode. 2 days of great sex for under $5. Pierde
hasta 10 kg en unos instantes.
Amasia es el supercontinente merger entre América y Asia (dentro de 200 mio de años). No es una merger sencilla. Sol emite 2700 más energìa que ahora. Todas las lunas se estrellan con sus planetas. Milky Way y Andrómeda colisionan dando a luz a Milkomeda. Estoy con la mujer de Rommel llenando la cama de arena.
Mi ex vivió en una gruta. Cuando mi ex me dejó en San Marcos Sierras, se fue a vivir a una gruta arriba en la montaña. Años después quise conocer esa gruta. Efectivamente, no había buenos motivos para bajar.
Amasia es el supercontinente merger entre América y Asia (dentro de 200 mio de años). No es una merger sencilla. Sol emite 2700 más energìa que ahora. Todas las lunas se estrellan con sus planetas. Milky Way y Andrómeda colisionan dando a luz a Milkomeda. Estoy con la mujer de Rommel llenando la cama de arena.
Mi ex vivió en una gruta. Cuando mi ex me dejó en San Marcos Sierras, se fue a vivir a una gruta arriba en la montaña. Años después quise conocer esa gruta. Efectivamente, no había buenos motivos para bajar.
Desliza
en la larga pollera. El
mundo que nos es un poco tolerable es falso, es decir, no es ningún
hecho, sino una invención poética y el redondeo a partir de una
pequeña suma de observaciones; una falsedad perpetuamente removida
que nunca se acerca a la
verdad.
Ustedes recordarán el caso
de un tal Torres quien, con técnica de depostador de ovejas,
descuartiza a su prima hermana y la entierra debajo de una calesita.
Torres huye, no tenía sentido quedarse a esperar a los policías con
sus feos uniformes. Cruza a nado el Río de la Plata sólo llevando
un pan lactal como flotador y continua a dedo hasta Punta del Este
donde las modelos de lencería se dejan caer en la arena como
fallados trilobites.
Desde
la espuma, desde la espuma, desde la espuma, el bañero saca una
tortuga del agua que resulta ser un robot.
Se
acercan murmuradores a granel.
—Es
transhumana, hiperdimensional y extremadamente alien —dice una
modelo escandinava, sin duda sabía de lo que hablaba.
La
tortuga robot seguía siendo el centro de atención pero…
—¿Cómo
te llamas? —preguntó Torres, el sátiro prófugo, a la valquiria
nórdica desamparada.
—Solveig
Kjelstrup Ratkje.
—¿Nos
encontramos en la «La Vaca Pelirroja» a las 7? Ponte unos trapos
atrevidos.
Ella
dijo sí, sí claro. Bikini a tiritas encuadrada por dos calaveras.
Azafata
de la Luftwaffe
estamos
yendo en picado
al
lugar inescrutable
demonio
de melodía
Solveig
Kjelstrup Ratkje apareció en la
cita vistiendo una larga pollera. Torres pensó, no tengo dinero para
pagar una cerveza. Ella vino con un perro más alto que las mesas y
de Torres, expectativas negativas: ¡el monstruo no apareció en la
escena!
El
depravado había quedado a cargo de la tortuga robot en la playa.
Esos
robots quelonios recorrían el fondo del río buscando cosas de
valor, tesoros, piezas antiguas de barcos hundidos sin que ninguna
agencia los reclame.
—Ahora
me toca enterrarte —dijo Torres acarreando la tortuga metálica—.
En un cementerio indio o mejor aún, un carrusel uruguayo.
Sola
en la mesa, Solveig Kjelstrup Ratkje bebió con expresión satisfecha
su jarra de cerveza. Desliza en la larga pollera la baba de su perro
asesino. Torres depostador de ovejas enterró la tortuga robótica
bajo una calesita abandonada, sin antes darle en la nuca un golpe
homicida. Sé tu propia oscuridad suave y descansada.
¡Encontré
lo quería
pero
lo volví a esconder!
[Loco
Torres es escritor… Sector Psiquiátrico del Penal de Ezeiza. Dice
que está lejos y esto hay que tomarlo al pie de la letra... Lejos...
Separado del lector por láminas de fría roca transparente... Sus
dedos distantes tipean código sobre el vidrio... Asumí la tarea de
decodificar su mensaje plegando algunos de mis textos (que son
compuestos de muchos escritores... Toda escritura lo es).
Superponiéndolos sobre el texto de Torres y leyendo todo junto, el
mensaje resultante, reacomodado y editado, pueda quizás reducirse a
tres palabras... NO SE ACERQUEN].
jueves, 26 de septiembre de 2013
Vertiente de realidad en un palacio luminoso
NO decir nada y estar en lo cierto
libre de dudas como el muerto
Las mujeres
se juntaron en la Guardia, desde ahí
observaban
la provincia o el respirador artificial
que aguanta
hasta que ven caer
la persiana;
su virtuosa sombra
hace inútil
la palabra.
Tu último pensamiento
disperso en los pasillos
…
Vi y mis ojos no veían,
libre de peso
dirigí la atención hacia el deseo
y no deseando nada
me hice silencio
NO decir nada y estar en lo cierto
libre de dudas como el muerto
jueves, 22 de agosto de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Los sinsabores del auténtico poeta
El 27 de junio de 2012 publiqué una entrada a este blog: http://alejandromorandini.blogspot.com.ar/2012/06/jesus-ramon-vera.html
en la cual daba cuenta del bajón y la impotencia que sentía al cumplirse el primer mes de la desaparición del poeta Jesús Ramón Vera.
Desde entonces se han sucedido diversos homenajes tanto en la ciudad capital de Salta, como en el interior de la Provincia.
Lo que no avanzó es la investigación de las causas de esa muerte. Se ha especulado mucho, los familiares no quieren una autopsia del cadáver, las autoridades pretenden olvidar todo rápidamente y como corolario, la Escuela de Artes, Roberto Maheasi, por la que había luchado el poeta, hoy casi es una realidad.
Todos felices, o se simula muy bien.
La Cocina de Gómez, colectivo artístico, ha editado la obra completa de Ramón, es un bello libro para quién quiera conservar la memoria literaria. Días pasados, preparando su presentación para televisión, marqué una serie de poemas que, de alguna manera, insinúan el trágico desenlace.
Aquí reúno esos poemas, en un corte absolutamente arbitrario a la obra del poeta comparsero.
En la incertidumbre, he querido leer en estos versos la crónica de su muerte anunciada.
El rompecabezas
Cayó de mis manos
hacia fuera.
En vano
quise evitar el golpe.
En desorden
los restos
se dispersaron
como si huyeran
de sí mismos.
Desde que
está en el piso
no puedo
armarlo.
Su forma
original ya es imposible.
Robo
Hicieron de
campana.
Se llevaron
lo que
profundamente
amaba
el poeta.
Una temporada en el infierno
El fuego
quema
en el desfiladero
el fogonazo.
Las
soledades
en patota
te derraman
el ojo
que mira
toda la úlcera
de reojo.
(Hasta los
dientes naturales están postizos).
Espera la
nocturna vía
que los
vagones del adiós
te deshuesen
en el
despedidero.
El viaje
Extravié
el bolso,
donde
guardaba totalmente
las cosas.
Nos robaron
los zapatos.
Pensábamos
bañarnos
a la salida
del río.
Pero también
me abandonaron
los amigos.
Creía
que en la
vida se entra siempre
por adelante.
La ciudad luz de Rosario de la Frontera
Luego que el
Loco Vivas,
su hermano,
y el loco
Raúl
me
desvalijaron mi casa
de villa 20
de febrero,
de Salta
varias veces
varias veces
como si fueran
dueños de la sombra
como si yo
me hubiese muerto
antes
ante un
cajón con más sombras
al lado del
río
como si
nadie tuviese capacidad de
respuesta
al golpe
al desvalijamiento
al secuestro
de cosas que no son de ellos
vine al
barrio
Cacho
Iriarte
de Rosario
de la Frontera
aquí
están mi
padre
mi abuelo
viviendo enterrados
enterrados
bajo tierra
bajo tierra
bajo tierra
Es como si hubiesen
atrapado
un cuerpo
sin alma.
¡Por favor!
Ahora estoy
luego que
tipos me desguazaron la
casa o la ex
pienso o
siento que en el albor de
otro año
debo comer
de nuevo
el veneno
que no quiso
mi corazón
cómo
cómo
dónde mi
corazón
cuando los
veo cantar conmigo en el
documental
ah!
cómo arde este
corazón dormido,
cervezero,
En Los
Sauces 4,
sueño
que tenemos
un año menos
menos
Les regalo
la computadora
Escucharán
bob marley,
hendrix,
pink floyd,
pappo
Ahora
todos los
árboles de navidad
y todos los
cerezos
les arderán
la estupidez
Copiaron el
método de los militares
del 76
la invasión
entrar en
una casa
sola indefensa
INDEFENSA
Estoy
bien
en Rosario
de la Frontera,
gatos
de cuarta
los hice en
la comparsa
y creyeron
que
la vida, la
comparsa es gratis
LOS ESPERO
de nuevo.
No saben que
las calles de ripio
son hermosas
en el barrio.
¿Cómo no
pensaron que las plumas
blancas y
negras costaron
la vida?
Jamás olviden
que los años
pasan,
el latir
inmenso
no se
detiene.
Los espacios importantes
Un barrio
sin tarcos donde pocos te abrazan.
Una
provincia con montañas como tantas.
Un país de
otro país.
Un planeta
que no es el centro.
Un sol tan
grandioso, dorado, pequeño.
Una Vía
Láctea entre infinitos grupos de estrellas,
más inmensos,
tal vez más bellos.
Y aún así
recuerdo las violetas de un jardín
de pueblo,
que ya nadie
riega.
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