sábado, 18 de julio de 2026

Principio esperanza

 









Presentación de Víctor Hugo Lellín, Obra Literaria
Usina Cultural – Salta jueves 16 de Julio de 2026

    Decía la poeta Teresa Leonardi Herrán, la querida Kuky, que había un horizonte, mejor dicho, que era posible detectar un horizonte de la poesía social o de la literatura con contenido o compromiso social, en una línea imprecisa, incierta y desenfocada donde aún no estaba del todo dispersa la poesía de La Realidad y La poesía de la Esperanza. Es decir que Kuky con nítida conciencia dialéctica podía distinguir entre los versos, entre las fulgurosas e instantáneas iluminaciones de los poetas, una poesía que atendía los llamados de lo real, el cuerpo, el dolor, el desgarro, la diferencia en el prisma confuso de la realidad y la explotación. Y trazaba ese precario horizonte, inestable, imperfecto, de esperanzas, de melancólicas invocaciones que casi rozan la metafísica, Las palabras para el canto de las conciencias, citaba Kuky. Y en esa realización de la lengua cifraba las posibilidades de transformación de lo social en una pedagogía de lo que vendrá.

    Ahora, esta maniobra de Kuky en el marco del pensamiento de nuestra literatura, me permite pensar en los escritos, en la Obra Literaria, de Víctor Hugo Lellín como un actor centrado en la escritura del corazón de este conflicto, si se quiere, no del todo literario, y si somos consecuentes con la lectura de Kuky, situado en el campo de maniobras mismo de la inquietante batalla cultural que transitamos en esta larga ¿postdictadura?

    En Víctor leemos la esperanza desmenuzada en breviarios de dulces versificaciones que a veces son retratos de seres queridos o de invocaciones a la era del cambio en sus surreales invenciones para niños, todos sus textos apuntan a la restitución de la conciencia para una comunidad que ha sido mancillada y ha perdido el conocimiento de las causas elementales del estrépito y el naufragio.

    Para terminar o para terminar de ilustrar en esta confusión dialéctica de horizontes y realizaciones literarias, voy a citar a Víctor Hugo, que es lo que corresponde, y lo voy a citar en esos versos donde la realidad y la esperanza aún se trenzan para confundir a la policía del sentido. Dice Víctor Hugo, a quién la Dictadura le secuestró un hermano y el horror volcado hacia su familia lo empujó un poco a venir a Salta, propio de cualquier cabeza cordobesa buscando un símbolo de paz en tiempos turbulentos. Dice, Víctor:

desde la noche del día que te llevaron
            han ocurrido nubes y limones
            cargados de semillas

    

    Desde el geólogo que detecta intervención antrópica y cambio sustancial en la morfología del terreno, debido a la lectura de un registro catastral de la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba en 1979 a la lectura de Paula Felipe Mónaco anunciando días pasados el descubrimiento de los cuerpos desaparecidos, pasaron 48 años de un tormento familiar del cual Víctor no conoció el fin.            

    En mayo de este año fue detectada la fosa común donde descansaban los restos de Néstor, hermano de Víctor Hugo y de más de una docena de militantes fusilados y enterrados en los campos de tortura y exterminio que organizó y comandó Luciano Benjamín Menéndez junto a otros monstruos del Ejército Argentino.

            Leyó la poeta Paula Felipe aquella luminosa mañana ante la prensa internacional:


Cortar el hilo de la crueldad.

            Decir aquí está la prueba: los desaparecidos existieron, existen.

            …

            Encontrar es la sorprendente y fabulosa posibilidad de por fin traerlos con nosotros.

            …

            Descubrir un mundo con colores nuevos, hermosos. Un mundo con sol.

            …

            Esos pedacitos suyos –y digo pedacitos como formas hermosas, añoradas–, son muy valiosos.

            Siento que la tierra los cobijó, los guardó, y nos los devuelve hoy con mucho amor.

            Pedacitos rebeldes y maravillosos, se escurrieron a las máquinas del horror.        

            …        

Además, llegan juntos, permanecieron juntos.

            Sigo tratando de descifrar qué significa ese mensaje de amor.

 

   Como corolario en honor de los textos reunidos en este afectuoso libro en memoria de Víctor Hugo, encontramos los versos:


y cuando ya no me vean

ni me encuentren

unan el sol que les dejo latiendo

    

    Que en paz descanses mi querido vecino, Víctor Hugo Lellín.

    Muchas gracias por tu poesía.